viernes, 11 de enero de 2013

Amor, un pájaro y yo


 Era un día de aquellos, nostalgia, angustia, pena, conspiración y depresión, una pena de amor, caminaba hacia un no destino, sabía dónde iba pero no lo quería, solo quería huir, pasaron horas y horas y tropecé con una roca, vi tres fotogramas caí, era yo de pequeño, yo graduado de 8° u otra del año pasado, aparecía solo en aquellas imágenes, pero salía feliz, al topar con el suelo y mis pies vi sangre caer, una espina clavada en mi rodilla y lo demás raspado pero sangrando, estaba perdido, solo incomunicado, y lastimado, me preguntaba qué hacer y como pude bajo un árbol me senté y grite por si alguien me escuchaba, era un cerro frondoso pero sin nadie y me preguntaba el por qué, pero despabilé y me pregunte por que llegue ah, en ese momento de caminar todo era música y pensar que hago y debe hacer, para un poco de cariño obtener o simplemente ahora quiero a la tristeza y me lo negaba rotundamente, me bajo una pena, pensaba en todo, se acumulaban mis penas, ver y saber de otras penas y sentirme parte de ella, simplemente me sentía una mierda y como mierda las moscas a mis pies ensangrentados se acercaban y como podía las alejaba y de a pronto se fueron junto al sol y ahí estaba yo con la luna, las estrellas y unos mosquitos, era una soledad humanamente infinita y de tanto pensar sin darme cuenta dormido quede. Al día siguiente al despertar vi un pájaro muy cerca mío y cantaba placentero, cerré los ojos y quieto me quede hasta que el pájaro solo se fue, lo disfrute y sonreí, mire la herida y cicatrizada estaba y vi un sol fuerte dispuesto a acompañarme, me paré y corrí, corría y corría todo seria para alejarme y volver a casa y así fue, pasaron días y días y vivía en una rutina, buscaba y seguía a los pájaros, pero ninguno cantaba igual al de ese día, decidí volver al lugar donde caí a ver si estaba por ahí y busque por muchos alrededores y no lo hallaba, me resigne y decidí devolverme, gire y camine y a los seis pasos tropecé, pero esta vez no había herida alguna y al pararme frente a mí el pájaro estaba y se puso a cantar y una sonrisa en mi cayo. Ese momento aún lo recuerdo y el pájaro a mi patio llego y su ultimo canto me dedico y por si siempre callo, el pájaro seguía su vida y yo la mía, yo llegaba día a día esperanzado que cantara pero no lo hacía y yo le daba comida, migas, pero aun así no cantaba y tan solo mirarlo era una ilusión en mi sonrisa, yo aún seguía esperanzado por la llegada de aquel amor que un día por el miedo huyo y los años pasaron y el pájaro en mi patio seguía, se notaba su vejez, no volaba como antes, un día de abril salí a caminar hacia el mar y veo a ella, una musa, una diosa, al tan solo mirarla fui, corrí, la abrace y la bese, toda una tarde de alegría y a mi casa nos dirigimos, al llegar estaba el pájaro esperándome y silbo un canto nuevo, único, nos miró y al suelo cayo y yo rápidamente fui pero ya era tarde, aquel pájaro murió, uno alegría y un dolor aquel día en mi interior, toda alegría conllevaba a un dolor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario